Skip links

LA ENDOGAMIA CONECTADA DIFICULTA LA EVOLUCIÓN DE NUESTRAS ORGANIZACIONES DE FUTURO

¿Cómo se puede implantar felicidad en un mundo en el que las empresas sólo se preocupan por sus ventas?

Sabemos de la importancia de la Inteligencia Colectiva, algo que siempre ha existido con independencia de la conexión 2.0 pero es potenciada por el mundo red -probablemente el fuego y la rueda fueron fruto de la Inteligencia Colectiva -.

Por otro lado, los humanos tenemos tendencia hacia el pensamiento grupal, escogemos a nuestros amigos por la similitud de nuestros gustos, las formas de pensar, y nos relacionamos con ellos con más frecuencia que con aquellos que tienen gustos contrarios. Solemos leer aquello que escriben los similares a nosotros y lo creemos más, sin dar oportunidad a leer y descubrir cosas nuevas. Todo esto nos lleva a la endogamia potenciada por la conectividad: Endogamia conectada.

Las redes sociales nos empujan más rápidamente a pensar como los demás, al GroupThink. Término acuñado por el psicólogo Irving Janis en 1972:

«Un modo de pensamiento que las personas adoptan cuando están profundamente involucradas en un grupo cohesivo, cuando los esfuerzos de los miembros por unanimidad hacen caso omiso de su motivación para valorar realísticamente cursos de acción alternativos».

El echo de pertenecer a un grupo suficientemente homogéneo en las redes sociales, hace que las propias ideas se vayan acercando progresivamente a la de los demás, hasta crear un tipo de “mentalidad colectiva”. Se trata de un modo de ver las cosas que se comparten y, por ese motivo se tiene por verdaderas aunque no lo sean.  En este tipo de espacios digitales donde dominan los grupos de afinidad, si te desmarcas con ideas contrarias, el grupo te “castiga” (pérdida de influencia social, seguidores, klout).

¿Nos conduce la endogamia, el groupthink y la autocomplacencia a la estupidez colectiva?

Lo cierto, es que las redes sociales están ayudando a convertir a una sociedad más activa y con más capacidad de aprendizaje, pero también es cierto, que nos pueden conducir con mayor velocidad a la estupidez colectiva. Se requiere mucha capacidad de análisis crítico para no caer en ella.

Hoy en día, gracias a la conexión nos es más fácil compartir y aprender de personas con pensamientos diferentes, conocer otro tipo de opiniones y entrar en mundos diferentes al nuestro, en definitiva al mestizaje 2.0.

Pero finalmente nuestra tendencia natural nos lleva a agruparnos con nuestros iguales, a la endogamia conectada lo que nos lleva a disminuir las posibilidades de innovación, de creatividad y de serendipia.

Por lo tanto, si lo que queremos es una nueva cultura innovadora para nuestras organizaciones de futuro, tenemos que tener cuidado con el veneno del pensamiento grupal.